martes, 18 diciembre 2012

El cuidado de la piel en invierno

En el invierno, el aire es más bien seco. En los hogares y en los establecimientos la temperatura es más bien alta, y se diferencia mucho de la temperatura del exterior. Esto puede resecar la piel. Esta diferencia de temperatura entre el interior y el exterior hace que la piel de la cara y la de las manos, sobretodo, pierdan su elasticidad. Por eso, un cuidado adecuado es muy importante para reparar y proteger la piel.

El descenso de la temperatura en invierno hace cambiar el metabolismo de la piel. Con temperaturas bajas, las glándulas sebáceas reducen su actividad. Debido a esta falta de grasa, la piel queda desprotegida y la hace más sensible. Las personas que son propensas a tener la piel seca, tienen aún más problemas en el invierno. Su piel se tensa y empiezan a tener picores. La piel puede incluso llegar a desgarrarse y a aparecer accemas a menudo durante esta estación.

Para evitar esto, hay que tratar de reducir la pérdida de agua de la piel. Para mantener la humedad en la piel, hay que utilizar lociones hidratantes (como el aceite de jojoba o de almendra). Esas lociones hidratantes alisan la piel y evitan la deshidratación de la piel dejando la piel respirar. Hay que prestar atención sobre todo a la cara, y protegerla del viento y del frío, incluyendo los labios.

Si la temperatura del exterior está por debajo de cero, incluso con el uso de cremas y lociones, se puede producir congelación, además de los dolorosos sabañones. Incluso se puede llegar a formar  capilares rotos. Quien practique deportes de invierno a bajas temperatuas, debería usar además cremas con filtros UVA. Porque incluso en días nublados, los rayos del sol pueden penetrar y reflejar su radiación en la nieve.  

Cuidado diario: Un cuidado diario de la piel debe integrar un lavado suave. Las partículas de suciedad pueden obstruir los poros y provocar irritaciones. A continuación, se debe enjuagar bien el rostro con agua tibia (no caliente). También el agua caliente puede resecar la piel y hacerla más frágil. Una mascarilla hidratante para la cara y escote es muy recomendable. La piel es el órgano más grande del ser humano, y por ello, hay que protegerlo y cuidarlo. 

Es muy importante, asegurar una hidratación adecuada, para ello, se debe beber al menos dos litros de agua al día. También hay que preocuparse por el aire de la habitación, evitando el aire seco. Para ello, se aconseja poner plantas cerca de la calefacción, y así asegurar una buena humedad. Una humedad del 40 al 60 por ciento sería ideal para la piel.
También hay que tener  PRECAUCIÓN con los baños. No es aconsejable bañarse frecuentemente y durante un periodo de tiempo largo, para no resecar la piel y siempre con aceites de baño hidratantes.